Plantado en 2012 en espaldera vertical en una colina de pendiente suave de no más de 5% de inclinación, este viñedo presenta el suelo clásico de la zona, correspondiendo a calcáreo intrusivo, habitual en el sector costero del valle de Limarí. Este particular viñedo goza del beneficio de la baja neblina costeraconocido también como camanchaca- que en las mañanas refresca el valle, y que luego, al retirarse, permite que las parras reciban alta luminosidad y alza de la temperatura durante el día.